Contra la retórica "antiimperialista"... política anticapitalista

Por Martín Ravazzano - PG - 
La crisis capitalista mundial cada día nos deja más claro cuál debe ser el planteo de los revolucionarios, particularmente en nuestro continente, donde la lucha de clases se expresa de manera cada vez más aguda, reclamando un análisis más fino de quién es quién y qué rol juega en momentos donde la confusión (incitada) reina y se transforma en dique de contención para la radicalización de la lucha obrera y popular.

Desde hace unos 20 años, cuando Chávez llegó al gobierno de Venezuela y estallaban las economías neoliberales surgieron gobiernos denominados “progresistas” y “populistas“, que si bien tuvieron algunos matices de diferencia, ninguno de ellos atacó en profundidad al capitalismo.

En otras palabras, podríamos decir que surgen con una retórica antiimperialista (en el mejor de los casos), pero que en económica continúan gobernando bajo las órdenes del capital financiero y los organismos internacionales de crédito. Tal es el caso de la ex presidenta de nuestro país, quien públicamente llegó a decir que “¡No sé de qué se quejan, si somos pagadores seriales…!”

Es evidente que con la retórica enfrentan (y repito, a veces) al gobierno de los EE.UU., pero sin decir nada acerca de otros países imperialistas, como China o Rusia. Pareciera que hablar de antiimperialismo es sólo cuando se refieren a los yanquis o sus bases militares. ¡Pero nada dicen de las bases chinas en la Patagonia o las multinacionales de esa potencia en Venezuela! ¿Es que existen imperios buenos y otros malos? ¡La respuesta es NO!

Criticando a unos y no a todos, estos gobiernos – que no practican el anticapitalismo – son, (retóricamente hablando) “antigringos. Sin embargo, una política verdaderamente antiimperialista tendría que ser - para no caer en la demagogia intrascendente - consecuentemente anticapitalista. ¿La contradicción principal sería entonces Neoliberalismo vs Neodesarrollismo? O ¿Imperio vs Nación? ¡La respuesta vuelve a ser que NO!

Para los anticapitalistas consecuentes, la contradicción principal continúa siendo de clase, capital/ trabajo, razón por la cual aquellos gobiernos que apelan a la retórica sin pasar a los hechos no son otra cosa que defensores coherentes del Capitalismo… del que ellos llaman “menos malo”, “humano” u otras adjetivos utilizados para confundir al pueblo, impulsando proyectos nefastos que, en el mejor de los casos, tratan de redistribuir una parte miserable de la riqueza.

Para concluir, podemos afirmar que a estos “anticapitalistas” de pico ¡Jamás se les cruzaría por la cabeza la idea de “meter el cuchillo hasta el hueso”, atacando en serio lo que hay que atacar para cambiar la situación de hambre, miseria y desocupación de las mayorías obreras y populares: la propiedad privada de los burgueses!

En nuestro país hace rato se escucha que están los “pibes para la liberación”. Sin embargo, el proyecto político que defienden no quiere la liberación, ni siquiera quiere que Macri se vaya antes, sino que apuestan entonces a la gobernabilidad y a la defensa de la democracia.

Es por ello, que desde el Partido Guevarista de Argentina e integrantes del Frente Anticapitalista por el Socialismo (FAS ) apostamos al anticapitalismo más visceral, movilizando constantemente en defensa de la clase trabajadora y el pueblo, apostando a elevar la radicalización de cada enfrentamiento con los explotadores y sus fuerzas represivas. 

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